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La justicia en Baja Sajonia

Más de 11.000 personas (sin contar funcionarios de prisiones) trabajan en las instituciones judiciales de Baja Sajonia. El Ministerio de Justicia, como máxima autoridad judicial del land, es responsable de todos los tribunales, fiscalías e instituciones penitenciarias de Baja Sajonia. Además, el Ministerio de Justicia interviene en los proyectos de ley a nivel regional, pero también a nivel federal.

Unos 1.900 jueces trabajan en los distintos tribunales, que se dividen en cinco categorías judiciales: tribunales para jurisdicción ordinaria, tribunales laborales, tribunales administrativos, tribunales sociales y tribunales fiscales. Las sentencias se dictan “en el nombre del pueblo”; es decir, según la Constitución, los jueces son libres en sus decisiones. Unos 500 fiscales investigan posibles delitos en estrecha colaboración con la policía. Las fiscalías investigan de forma objetiva; es decir, recopilan material tanto incriminatorio como exculpatorio. Los fiscales también actúan como representantes de la acusación pública en procesos penales. Los que cometen un delito son castigados con una multa o con una pena de prisión. La pena máxima es la cadena perpetua. A los 15 años de cumplimiento se revisa de oficio si es necesario continuar con el encarcelamiento. Por término medio, los condenados a cadena perpetua en Baja Sajonia son puestos en libertad después de 20 años (la media nacional es tras cumplir 18 años).

El sistema penitenciario de Baja Sajonia comprende 3.900 personas empleadas, que son responsables de unos 6.500 presos en 14 instituciones penitenciarias. Antes de conceder la libertad a un preso, éste debe ser preparado para su vuelta a la libertad con el objetivo de la reinserción en la sociedad. El sistema penitenciario de Baja Sajonia apuesta por encontrar el equilibrio entre la seguridad de los ciudadanos (por el hecho de que “mañana ellos volverán a ser vuestros vecinos”) y la resocialización de los presos.

La justicia es, junto con el poder legislativo y el poder ejecutivo, el tercer pilar fundamental de nuestro sistema democrático. El principio fundamental reside en la separación de poderes; es decir, cada uno de estos tres pilares son independientes entre sí.

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