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Desde el Harz hasta Neuharlingersiel - Paseo mental por Baja Sajonia

Si aún no conoce Baja Sajonia, síganos en un breve paseo mental por este land. Quizá conozca el punto de partida: las siete islas de Frisia Oriental, Borkum, Juist, Norderney, Baltrum, Langeoog, Spiekeroog y Wangerooge. Amplias playas blancas, bajamar y pleamar, dunas y más sol que en cualquier otro lugar del land.

Enfrente se encuentra Frisia Oriental, la “tierra detrás del dique”, la región de Baja Sajonia que durante más tiempo conservó su independencia. Tierra de navegantes y guarida del pirata Störtebeker, ciudades con cierto aire holandés y la región de mayor consumo de té de Alemania.

Al Sur, bajando a lo largo de la frontera holandesa, se extiende Emsland, hasta hace 100 años inaccesible por muchos lugares: el enorme pantano de Bourtanger Moor no fue desecado hasta mediados del siglo XX.

No muy lejos, la región de “Oldenburger Münsterland” ha pasado de ser una pobre zona agrícola a un centro ganadero a escala europea, en buena vecindad con Osnabrück, la ciudad de la Paz de Westfalia, cerca del bosque de Teutoburgo.

La región de los montes del Weser (Weserbergland) abarca desde el antiguo Principado de Schaumburg-Lippe, pasando por Hamelín, la ciudad del flautista, hasta Hannoversch Münden. Los hermanos Grimm plasmaron por escrito en Gotinga los mitos e historias en torno a este legendario río alemán.

De brujas hablan las historias del Harz, las montañas de Baja Sajonia, de cuyas minas de plata emanaba la riqueza. El lugar en que los emperadores alemanes erigieran antaño un palacio imperial atrae ahora a los turistas a ciudades con casas de entramado y bosques mágicos.

Hoy la potencia económica de Baja Sajonia se concentra en el norte del Harz. Aquí se agrupan muy juntas cinco grandes ciudades: Hildesheim, con sus iglesias declaradas patrimonio mundial por la Unesco, Salzgitter, el aún joven centro del acero, Hannover, con las mayores ferias del mundo, Wolfsburg, con la nueva "Autostadt" (ciudad del automóvil) de Volkswagen, y, en medio de estas dos, Brunswick, la ciudad con 250 años de tradición en alta tecnología.

Más al norte, las Landas de Luneburgo y la ciudad de la que toman su nombre, Luneburgo, que se enriqueció en la Edad Media gracias a la sal. Descubiertas como lugar de descanso hace tan sólo 100 años, las landas permanecieron mucho tiempo olvidadas junto a la frontera de la antigua RDA y han conservado su idílico y solitario paisaje arenoso.

Los manzanos en flor atraen en primavera a gran cantidad de visitantes tras los diques del Altes Land, a las puertas de Hamburgo. Allí comienza el "Nasse Dreieck" (triángulo húmedo): planicie atravesada por marismas entre las desembocaduras del Elba y el Weser, donde están la ciudad pesquera de Cuxhaven y la colonia de artistas de Worpswede.

Por encima del Land de Bremen, situado en medio de Baja Sajonia, y cruzando el Weser, el recorrido nos lleva de vuelta a la ciudad universitaria de Oldemburgo. Esta región abarca desde el Münsterland hasta Wilhelmshaven, el mayor puerto del land. Para ser más precisos: hasta Wangerooge, la séptima "isla frisona oriental" que, paradójicamente, nunca ha pertenecido a Frisia Oriental.

Cyclist in the Harz mountain region
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